ABC electoralDesde que este mecanismo se instauró en Colombia, 29 solicitudes para revocar el gobierno de alcaldes y gobernadores han llegado a las urnas, pero ninguna ha logrado su cometido.
Cali, San Martín (Meta) y Fusagasugá (Cundinamarca) tienen algo en común: grupos de habitantes inconformes con el gobierno local que iniciaron un proceso de revocatoria de mandato. Sin embargo, ninguno lo logró. Fallaron en diferentes fases del proceso.
Según la Ley 741 de 2002, el primer paso para ejercer este derecho político y dar por terminado el mandato de cualquier alcalde o gobernador es recoger firmas de ciudadanos que estén de acuerdo con la iniciativa. El número de firmas debe ser equivalente al 40% de la votación obtenida por el mandatario.
Estas firmas deben ir acompañadas de un memorial en el que se expliquen las razones por las cuales debería ser removido de su cargo. El proceso puede realizarse después del primer año de gobierno y 18 meses antes de que termine.
La recolección de firmas puede ser un paso complicado en ciudades grandes. En marzo de 2010 en Cali, los movimientos ‘Basta Ya’, ‘Huella Ciudadana’ y ‘Cali Vive’ tuvieron que juntar esfuerzos y maratones de 24 horas continuas para recolectar 133.026 firmas de los caleños.
Desde las elecciones locales de 2007, 42 municipios recogieron firmas y las presentaron ante Registraduría Nacional. Esta entidad tiene un plazo de 30 días para hacer una revisión en la que verifica que los datos estén completos; que no haya firmas repetidas; que todos los apoyos correspondan al censo electoral del municipio. Finalmente hace un análisis grafológico para descartar firmas suscritas por una misma persona.
En Colombia desde 1994, año en el que se reglamentó por primera vez este mecanismo de participación política, sólo 29 solicitudes han logrado superar el número de firmas válidas.
En Cali el proceso se acabó en la revisión, pues a pesar de haber recolectado un número de firmas cercano al 50% de la votación obtenida por el acalde Jorge Iván Ospina, la Registraduría determinó que aquellas que tenían validez sólo alcanzaban un porcentaje no superior al 5% de las requeridas.
En diciembre del 2009, el concejal Eduardo Cubides, que lideró el mismo proceso en el municipio de Fusagasugá, estuvo más cerca de lograrlo, pues recolectó casi el doble de las firmas necesarias para revocar el mandato de Baudilio Páez. Pero tras la revisión, la Registraduría anunció que hicieron falta 975 firmas válidas.
Si el número de firmas aprobadas es suficiente, existe un plazo de dos meses para que la Registraduría convoque elecciones en el municipio. Desde los comicios de 2007, sólo 13 de los 42 procesos de revocatoria han llegado a las urnas.
En el tercer paso del proceso, para validar las votaciones es necesario que participe por lo menos el 55% de la población que votó en las elecciones anteriores. Ningún municipio en la historia de Colombia ha logrado superar ese umbral.
El último municipio que fue a las urnas para revocar un mandato fue San Martín en Meta. Luego de cumplir con todos los requisitos se convocaron elecciones el pasado 9 de mayo. A pesar de que 1150 votos de los 2220 válidos votaron por el sí a la revocatoria, no lograron la participación de más de 4 mil personas, como era requerido.
Si se llega a las urnas pero no se logra la votación necesaria, el mecanismo no podrá ser convocado por segunda vez. En caso de que se logre la votación necesaria, se organiza una nueva jornada electoral para elegir un nuevo alcalde o gobernador.